La Partida de un Juglar Legendario
Por: Rafael Oñate Rivero
“Allà en el Valle, he tenido la noticia,
a mi me dijo un hombre,
que Emiliano está muy mal”
Rafael Escalona
Emiliano Antonio Zuleta Baquero , fue el tronco cimero de una dinastía que ha cubierto de gloria al firmamento de la Música Vallenata en todos sus ámbitos, protagonista de vivencias legendarias, dueño de la facultad de contar las circunstancias de su vida con el toque fantástico e imaginario de su picara sabiduría sin el más mínimo esfuerzo, haciendo uso de sus facultades para cantar, componer, improvisar y ejecutar el acordeón, sobresaliendo eso sí, las dotes de un maestro lleno de ingenio y talento que moldeo en sus cantos todo cuanto aconteció a su alrededor, rubricando una huella profunda y cauces indelebles en el compendio folclórico-musical de los usos y costumbres en la Provincia de Padilla.
“El Viejo Mile” distinción característica con la que todo el mundo le identificaba, nació en la Jagua del Pedregal, el 11 de Enero de 1.912, en el hogar formado por Cristóbal Zuleta Bermúdez-músico y cantante de gran tradición en el Valle de Upar y todos sus alrededores y Sara Maria Baquero, personaje matriarcal de la obra de Rafael Escalona.
Emilianito en el Mester de Juglaría:
Incorporado a la generación de antepasados más antiguos; Juan Jacinto Lagos,”Chiche”Guerra, Luís Pitre,”Chico” Bolaños, Germàn Serna, Samuelito Martínez, Carlos Araque , Belisario Ariza, Efraín Hernández, Pedro Nolasco Martínez, Juan Manuel Muegues, Fortunato Fernández, Juan Muñoz, Juancito Granados,”Toño” Salas, Santander Martínez, Eusebio Ayala, Juan, Pablo y Víctor Julio López, Francisco “Pacho” Rada, Abel Antonio Villa, Lorenzo Morales, Colastico Romero, Luís Felipe, Nafer y Alejandro Durán, Juan Solano, Fruto Peñaranda, Rafael Enrique Daza, Luís Enrique Martínez y “Juancho” Polo Valencia, hizo parte de la legión de pioneros que le dieron identidad a la función empírica de ejercitar el periodismo primitivo como uno de los más auténticos del Mester de Juglaría , al narrar los sucesos sobresalientes que nacían de los comentarios, rumores y anécdotas que al transitar de pueblo en pueblo se convertían en verdaderos acontecimientos de la región, en el día, en la noche o en la madrugada; a la llegada o a la despedida de los Juglares, tal cual sucedió con “ La Gota Fría ” en el pueblo de Urumita:
Acordate Moralito de aquel día
que estuviste en Urumita y no quisiste hacer parada;
te fuiste de mañanita, sería de la misma rabia (bis).
En mis notas soy extenso,
a mí nadie me corrige; para tocar con Lorenzo
mañana sábado día 'e la Virgen.
Para este hombre de inteligencia innata, lo maravilloso y lo cotidiano vivían cogidos de la mano y a través de su lenguaje castizo, la creatividad vernácula y el instinto poético que copio del trasunto pueblerino y la raigambre campesina, perfiló figuras autóctonas que se compenetraron con el común de las gentes, porque deambulan en la imaginación con el realismo mágico, con que su autor las creo.( Carmen Díaz )
Me le dice a Carmen Díaz
Que sufra y tenga paciencia
Pues ella muy bien sabía
Que Emiliano es sinvergüenza (bis).
Me siento lo más contento
Porque resolví casarme,
Si me caso en otros tiempos
Me vuelvo a casar con Carmen (bis)
Símbolo de la Narrativa Costumbrista :
Le imprimió a su obra un profundo contenido alegórico, originado en el escenario del regionalismo por la capacidad esplendida de su narrativa costumbrista, símbolo de la autenticidad como resultado de la impresiòn de sus ocurrencias, hechos que al caminar más allá de las fronteras universaliza a los personajes hundidos en las raíces del mundo fantástico de la obra literaria de Gabriel García Márquez, prototipo del quehacer macondiano y los saberes de la tierra.
De la relación innata de su inspiración, de la letra de sus cantos y sus melodías ejecutadas con destreza y habilidad surge el conjuro asombroso de su impronta de escultor perseverante de nuestros raigones, como precursor de un arte que orgullosamente le identificó ante el mundo en consideración a la fortaleza de un estilo expuesto a viva voz, matizada con las notas de un acordeón al interpretar unos cantos que se erigieron como el culto a un sinnúmero de anécdotas vividas.
Un testimonio para Villanueva:
En su referencia biográfica destacó la importancia que para él y su vida artístico-musical significaron las travesías por Valledupar, en casa de la vieja Conchita Ustariz, por la Jagua del Pedregal, por Urumita y por otros pueblos donde su estadía, si se quiere, fue efímera, pero sin lugar a dudas el núcleo de todas sus realizaciones fue Villanueva, lugar donde nacieron sus mejores cantos,donde formalizó sus primeras ilusiones con Carmen Díaz y vio crecer los embriones de la famosa dinastía, por siempre orgullo de su estirpe: :”En Villanueva tuve mis hijos, y esta es la tierra que mas me sirve / a todo el pueblo quiero decirle, a mis compadres y a mis amigos / que es un recuerdo que yo les dejo, del “Viejo Mile” cuando se muera /este canto es pa` Villanueva, que es para mi un privilegio / porque donde esté siempre lo recuerdo, y así se disipan todas mis penas”.
Dice Zuleta Baquero, el hijo de la Vieja Sara :
En su estilo “El Viejo Mile” fue un juglar que atesoró los secretos de la sabiduría elemental, logrando escuchar e interpretar hasta la saciedad los dictados del corazón y descifrando el lenguaje imaginativo que está más allá de las palabras :”La señora Carmen Díaz, se vive mortificando /no sabiendo que Emiliano, se rebusca todavía/y Emiliano entre mas días, vive mas entusiasmado/y siempre vive enamorado, consigue mujeres buenas” .
Retozó en la alquimia del relato de sus aventuras sentimentales, travesuras salpicadas de ingenuas explicaciones a la hora de rendirle cuentas a la responsabilidad y a sus sentimientos: El que crea que son mentiras, que haga la prueba y verá / y verá como le va, si contesta mi salida/ porque yo tengo rutina, en acordeón y mujeres. ” Al fin y al cabo era el motivo de sus discordias con sus compañeras.
Todo por culpa de la pasión que le despertaba la presencia de una mujer hermosa y la intuición de cultivar los misterios sentimentales de la ‘hembra' que la mayoría de las veces se dejaba seducir por su poder de convencimiento y la fuerza carismática de su andariego corazón. También era culpa de la conquista y la lealtad con nuevas amistades y compadrazgos que le aparecían en las parrandas por montones, una vez le escuchaban la fluidez de la palabra, quiénes ademàs ocuparon un lugar de privilegio en el palco de sus preferencias.
Un enriquecedor viaje por los vericuetos de sus andanzas recrea el símbolo de una dinastía como patrimonio afectivo y revelador de la vida, del hombre y sus sueños. Calificado como uno de los más admirados pioneros y clásicos hasta nuestros días ,
El Juglar estaba triste:
Lo mortificaba la presencia de los años, por las limitaciones que implica el paso inexorable a la vejez, cuando se refería a ellos varias lagrimas se deslizaban por sus mejillas, no sin antes exteriorizar con modestia, humildad y resignación que guardaba la esperanza de que se hiciera lo que Dios quisiera.
Tocaba las palmas con emotividad, luego hacia una pausa, inclinaba ligeramente su cabeza y seguidamente le daba paso a una de sus sabias reflexiones, como si quisiera ponerle el toque final al anuncio de su partida .
Y así, se nos fue “El Viejo Mile”, un valor legendario de la estirpe vallenata, enamorado por doquier de su oficio, de sus hijos y de su estirpe, amigo de sus amigos, respetuoso con sus semejantes y colegas, ejemplo de todas las generaciones y contertulio sin limites en la generosidad de sus palabras y procedimientos. Con la partida de este Juglar Legendario, arquetipo del defensor de las virtudes y crítico constructivo de los defectos en el ser humano, se marchita la sabia que nutrió las raíces ancestrales de nuestra tradición oral y figura cimera del Folclor Vallenato.